... porque, a pesar de todo, vale la pena
Sí, vale la pena. Levantarse antes, arreglarse en dos minutos, salir sin apenas secarse el pelo, ir con la piruleta pegada a la falda, como el anuncio de la tele, y con los hombros de las camisas con restos de papilla, vale la pena. Sí, vale la pena. Estar con la cabeza en mil sitios, hacer más de dos (o tres) cosas a la vez (y a veces mal), calcular cuántas frutas/verduras comen tus enanas mientras redactas un doc, pensar cómo mejorar la relación con un cliente mientras bañas a las "monst...
Habla de: vale la pena, hijas, hijos, mama
