Empatheia

¿Qué harías tú en su lugar?

17 Mar 2009

Tres, dos, uno...estás solo

Escrito por: nogy el 17 Mar 2009 - URL Permanente

Se manifiesta como una sensación de incomodidad, de perenne nerviosismo injustificado, similar a la ansiedad que genera lo desconocido. El tiempo da forma a esa sensación, cada vez más manifiesta, cada vez más intensa. Una noche, al tratar de conciliar el sueño, una tormenta de ideas asalta la mente. Clarividente explicación de aquella sensación inicial. La llegada del sueño ayuda a fijar las ideas que tratan de asirse de una manera definitiva a nuestro pensamiento.

Llega la mañana siguiente. Los sueños de la noche anterior han clarificado aquella sensación penosa y la han sustituido por una creencia: no encajo en la sociedad. Con mirada perdida se analizan las causas. Todo encaja, por primera vez en la vida, una creencia argumentada ha sustituido un sentimiento infundado. Ha llegado la hora de poner orden a una vida desaliñada, también ha llegado el momento de comunicar tan extraordinario suceso a todo aquel que irrumpa en el camino.

El contacto con el mundo exterior es frío. Una nueva sensación entra en escena: el mundo en el que he nacido me es ajeno y distante. Lógico, en definitiva se acordó la no pertenencia a este mundo. Las miradas ingenuas de las personas, plantean otra nueva reflexión: si no pertenezco a esta sociedad pero vivo en élla, ¿dónde está realmente mi lugar? Lo sabes, no existe. Tan sólo un diminuto espacio de la imaginación recrea ese lugar al que se quiere pertenecer y no se puede alcanzar. Una combinación de miedo e inseguridad anula la satisfacción que la nueva creencia había generado. La necesidad de aplacar las nuevas sensaciones lleva a preguntar compulsivamente a las personas próximas. Se extrañan porque no hay similitud en las perspectivas sobre la vida, ellas encajan en el mundo y se encuentran perfectamente cohesionadas, tu no. Sus miradas, antes ingenuas, inspiran ahora desconfianza, la sensación de desarraigo ante este mundo es ya inminente. Tres…dos…uno…estas sólo.

El miedo desaparece y sólo queda ya la inseguridad. Las verdades se vuelven relativas. Se inicia un bucle que sólo contiene una pregunta: ¿por qué he tenido que cuestionar mi relación con la sociedad? posiblemente los fármacos sean ya los directores del proceso de resocialización al que la sociedad te está sometiendo.

Completamente fuera de la sociedad, los sentimientos quedan anulados a base de ansiolíticos y antidepresivos. Ya no piensas pero alguien lo hace por ti: aquí estará mejor, tras unos meses de tratamiento es probable que le desaparezcan las fobias sociales. Todo sigue funcionando perfectamente. Las miradas de desconfianza son ahora miradas de indulgencia. No se ha alterado la estructura, sin embargo alguien lejos de allí se muestra incómodo porque existe algo que le perturba, una manifiesta sensación de incomodidad.

11 Mar 2009

Sé que para reír tienes que haber llorado primero

Escrito por: nogy el 11 Mar 2009 - URL Permanente

Sangro la rabia que me arde por dentro
Lloro porque me quema en mis venas el fuego

(El mundo pertenecerá a los invisibles, a los que no tienen nombre porque no necesitan ser nombrados para demostrar su existencia)

23 Feb 2009

La montaña de trigo

Escrito por: nogy el 23 Feb 2009 - URL Permanente

No tenía nombre porque las cosas pequeñas dejaron de ser importantes para el mundo. Tenía unas largas antenas y unas mandíbulas potentes que le garantizaban el respeto de todos sus compañeros. Cada día se levantaba temprano para acumular granos de trigo en su despensa, el otoño se agotaba y cuando llegara el invierno no podría salir a por víveres.
Una mañana observó que su vecino tenía ya una enorme montaña de trigo. La envidia se apoderó de nuestra pequeña hormiguita: pensó que debía conseguir una montaña de víveres más grande. Cada día se acostaba más tarde y se levantaba más temprano. Apenas dormía, y sus comidas eran frugales. Dejó de verse con las otras hormigas. Su única meta era la codiciada montaña de trigo y su vida se redujo a ese objetivo.

Llegó el esperado día, la hormiguita, famélica y desfallecida, había conseguido una montaña de trigo mucho mayor que la de su vecino y emocionada decidió contar su hazaña a todo aquel que encontrase en su camino. Al salir de su casa no encontró a nadie, un profundo silencio reinaba en la comunidad. Hacía mucho frío y un infinito manto blanco lo cubría todo. El invierno había llegado. Comenzó a nevar y un gigantesco copo de nieve bloqueo la entrada de su casa. La hormiguita agotada, trató de abrirse paso por la nieve pero su débil cuerpecito no aguantó y quedó a merced del crudo invierno. Nuestra hormiguita jamás pudo disfrutar de la enorme montaña de trigo que tanto esfuerzo le costó levantar.

Nosotros no somos hormigas, en ocasiones alguien recuerda nuestro nombre o el número que nos identifica. Pero ¿no es esta la historia de cualquiera de nosotros? La ambición escapa de la racionalidad y puede ser que se convierta en un cerco que nos impide ver más allá. Tratamos de alcanzar metas imposibles reconfortándonos con el placer que nos proporcionará una vez alcanzada. De esta forma, no vemos otras muchas cosas que pueden hacernos felices y, lo que es peor, nuestra vida carecerá de sentido si no llegamos a alcanzar nuestros objetivos.

Existe una parte de la historia de nuestra hormiguita que nadie conoce,la del vecino. Éste hizo acopio de víveres, no más de los necesarios. Recogía trigo por la mañana y por la tarde paseaba por el campo para ver las flores que crecían junto al río. Terminó de recolectar unos meses antes de la llegada del invierno porque le gustaba ver cómo caían las hojas pardas de los árboles con la llegada del otoño. Durante el invierno se reconfortaba recordando todo aquello que había visto en los meses anteriores. El primer día que nevó, se encontraba en la puerta de su casa cuando escuchó los gemidos agonizantes de una hormiguita casi desfallecida y escuálida que trataba de quitar la nieve de la entrada de su casa. Salió corriendo a socorrer a su débil vecino. Lo cogió por las patas y lo introdujo en su casa. Observó su montaña de trigo y pensó - esto será suficiente para mi y mi vecino, además seguro que con su compañía, el invierno se convierte en primavera-.

13 Ene 2009

Ya no odio

Escrito por: nogy el 13 Ene 2009 - URL Permanente

Ya he reptado lo suficiente para buscar la complacencia de miradas que me desprecian. He decidido alzar mi cabeza y despreciar su arrogancia: me acepto y acepto a todos, me gusto y me gustan todos. He aprendido a leer en los ojos extraños, he aprendido a mirar por dentro y he comprobado que todos somos iguales: un saquito de sentimientos rodeados por una capa de carne.

No despreciaré al que no lo merece, sólo al que se conformó con mirar mi capa de carne, aquel que se conformó con saber mi nombre para convertise en mi juez. Su odio será su debilidad, será su tortura, será el incansable compañero que le acompañe hasta la lápida.

10 Dic 2008

El ladrón de sonrisas

Escrito por: nogy el 10 Dic 2008 - URL Permanente

Una vez me desperté por la mañana sin una gota de vida en mis venas. En esos días nada merece la pena porque todo forma parte un complot universal que favorece el mal día. No estaba dispuesto a enfrentarme a 15 horas de tristeza ininterrumpida, así que pensé la formula más adecuada para librarme del desasosiego. Decidí ser egoísta. Me fijé mientras iba camino del trabajo cómo la gente ajena a mi condición de solitario depresivo reía desinteresadamente. Quería quedarme con sus sonrisas y regocijarme con ellas.
Urdí un plan. Compre una caja de bombones y los fui regalando por la calle. Cuando un extraño recibía un bombón le decía - Hoy quiero robar sonrisas- y el extraño me regalaba una sonrisa mientras cogía el bombón.
He acumulado millones de sonrisas de personas que se han cruzado conmigo y cuando me siento deprimido, las coloco sobre mis manos y las observo.
Desde entonces sigo teniendo despertares depresivos, pero siempre termino el día con una sonrisa en mis labios

02 Dic 2008

El sueño de Koimao

Escrito por: nogy el 02 Dic 2008 - URL Permanente

Hace miles de años, cuando los Dioses paseaban por el Olimpo y se entretenían con las vidas de los mortales, nació un pequeño griego al que llamaron Koimao. Dicen que
Zeus trató de conquistar el corazón de Miobe, una bella pastora tebana, y fue rechazazado siete veces. Despechado, Zeus condenó a Miobe a un sueño eterno para, de este modo, poder yacer junto a ella. Fue así como nació Koimao, codenado a un estado perpetuo de somnolencia.

Pasaron los años y Zeus, apiadándose de su hijo bastardo, buscó para él una ocupación en el Olimpo. Puesto que siempre estaba somnoliento, sería la persona más adecuada para controlar los sueños de los hombres. Zeus visitó a su hijo y le comunicó en qué consistitría su nuevo oficio: Koimao, hijo mío, tú serás el encargado de velar por los sueños de los hombres. De ti dependerá que los hombres tengan dulces sueños o terribles pesadillas. Cada noche que duermas, harás que los sueños de los hombres sean dulces y placenteros, sin embargo, cada noche que no puedas conciliar el sueño, los hombres sufrirán terribles pesadillas.

Koimao se mostró contento por su nuevo oficio, sería el responsable de los sueños de los hombres, haciendo aquello que más le gustaba hacer, dormir. Así fue como los hombres empezaron a soñar, y durante muchos años, sus sueños fueron agradables y placenteros. Pero una noche, Koimao pensó en lo que podía pasar si no dormía: Los hombres tendrán pesadillas y no descansarán por la noche, y a la mañana siguiente, se levantarán irascibles y belicosos, y de seguir así, los hombres declararán guerras, y reinará el desorden y el caos. Koimao no pudo dormir esa noche pensando en su enorme responsabilidad.

A la mañana siguiente los hombres se levantaron con mal humor. Habían tenido terribles pesadillas durante toda la noche. Koimao se sintió presionado y la preocupación le impidió dormir por la noche. Los hombres volvieron a despertarse con mal humor y por toda Grecia se multiplicaron las peleas; los hombres discutían por todo y sobre todo. Koimao viendo lo que estaba provocando su falta de sueño se desesperó y esa noche tampoco pudo dormir; ni la siguiente, ni las siete siguientes noches. Los hombres se declararon la guerra entre sí y Atenas fue destruída.

Koimao desesperado por la situación que había creado salto desde el Olimpo para acabar con su vida. Al chocar contra la tierra, su cuerpo quedó convertido en fino polvo que fue inhalado por los hombres quedándose adherido a su conciencia.

Desde entonces los sueños de los hombres dependen del estado de su conciencia: si la tienen limpia, tendrán sueños dulces y placenteros. Pero cuando sus malos actos muerdan su conciencia, los hombres no podrán dormir y, de poder hacerlo, tendrán terribles pesadillas.

25 Nov 2008

Ateos cristianos y católicos apóstatas

Escrito por: nogy el 25 Nov 2008 - URL Permanente

Vivimos en un país de contrastes pero, sobre todo, en un país de paradojas. El catolicismo arraigó en nuestro país para convertise no sólo en una fuente de espiritualidad, también en una fuente de poder. Junto a la religión, otra de las doctrinas importantes en nuestro país fue el anarquismo.

Han pasado muchso años desde que Santiago llegara a España para difundir la palabra de Dios. También han pasado varias estaciones desde que Fanelli tratara de enseñar a los españoles lo que significa la palabra anarquismo. Ahora, hemos abierto las puertas del siglo XXI y las dos ideologías, enemigas por naturaleza, han evolucionado.

Hemos llegado a un estado en el que se invierten los papeles del anarquismo y el catolicismo. Así, vemos anarquistas, ateos por principio, seguir de buena gana los dogmas cristianos. Están en las misiones civiles de los países pobres, en los centros de ayuda y orientación al inmigrante, en los centros de ayuda a las mujeres maltratadas, en las cárceles, en los centros de reinserción de indigentes, están allí, donde se les necesita.

Dicen las escrituras: Ama a Dios y al prójimo como a ti mismo. No puedes amar a Dios a menos que ames a tu prójimo, por eso empieza a perdonar a aquellos que te han hecho mal, sé amable y compasivo, sé generoso. Recuerda que me encontrarás muy fácilmente en las necesidades de los demás. En base a esto, ¿Qué están haciendo esos anarquistas? Comportarse como cristianos, como cristianos ateos.

Pensemos ahora en el católico español standard. Ese que nunca va a misa, que no comulga, que no sabe de qué va la bilblia pero es capaz de movilizarse con la mayor de las violencias si su iglesia se ve amenazada. ¿Qué hace este individuo? Dar la espalda a los drogadictos, pegar a su mujer, aprovecharse, desde su puesto de trabajo, de los africanos pobres para aumentar sus beneficios de empresa, enviar a la cárcel a los miserables que le roban para poder vivir, evitar a toda costa la inmigración haciendo alarde de una sentimiento manifiestamente racista o xenófobo. En definitiva, no hace otra cosa que renegar de su religión, es decir, es un apóstata, un católico apóstata.

Abro aquí la vía de la reflexión, que es en definitiva el fin último de este blog, a sabiendas de que existen católicos que cumplen completamente los dogmas del cristianismo, y anarquistas vendidos al caos y la destrucción. Pero, ¿qué significa ser católico? y ¿que significa ser anarquista?. Un última pregunta, ¿que significa ser humano?

19 Nov 2008

Cínicos contra guerreros

Escrito por: nogy el 19 Nov 2008 - URL Permanente

Nací con tinta en mis venas. Cada vez que mis torpes movimientos de infante llevaban mis huesos al suelo, derramaba un chorro sintáctico de palabras. Crecí y con el tiempo el número de frases que recorrían mis entrañas, recubrieron lo más profundo de mi corazón. Fue entonces cuando decidí dedicar el resto de mi vida a las letras, que con su certero filo me habían convertido en letraherido.

Cuando me fue posible, ingresé en la carrera de periodismo donde en pocos meses soterraron todos mis sueños y llenaron su hueco con falsas palabras. Fue una nefasta transfusión: llenaron de sangre mis venas, mientras mis queridas palabras iban siendo drenadas para acabar vertidas en la tierra. Sin embargo, no perdí la esperanza porque que me considero un guerrero; un guerrero armado con pluma y con venenosas palabras punzantes.

¿No tengo cabida en el periodismo de los cínicos? No me interesan las frases ligeras de las agendas políticas, quizás porque me irrita la parcialidad de los periodistas españoles. No estoy a favor, ni en contra de estar a favor, y este estigma de imparcialidad, me deja fuera de las redacciones. Para ser periodista hay que encontrarse en uno de los polos políticos de la democracia española. Quien no juega, está fuera.

Es por eso por lo que la gente deja de leer la prensa. Los ideólogos del periodismo del siglo XXI han errado en sus profecías y han llevado a todos los periodistas un sumidero. Cada vez más, los ciudadanos están dejando de creer en nosotros. ¿Para qué quiero hablar si mis palabras no van a ser escuchadas?

“Los cínicos no sirven para este oficio” sostiene un libro de Kapuscinski. Sin embargo, es precisamente el cinismo el que mueve las plumas de los periodistas. Se nos educa en el pensamiento de escribir para el lector, escribir lo que les gusta leer al público. Pero debemos, más bien, escribir por el público y permitir que sus voces sean escuchadas por todos. Debemos hacer del periodismo un vehículo que transporte lejos y a todas partes la vox populi, el pensamiento del pueblo. Será entonces cuando nos lean porque se sientan representados en las páginas del periódico.

En este punto es donde conservo el último nexo que me liga al periodismo; y fue precisamente un periodista, Vicente Romero, el que me indicó al camino a seguir. Mientras el director del diario ¡Qué! Trataba de convencernos de que cada noticia debía “vencer al croissant del desayuno”, Vicente Romero nos dijo que lo que debe hacer todo periodista es “dar voz a aquellos que no la tienen”. Esto en el contexto de un congreso sobre lo que debemos y no debemos hacer los periodistas. Soy fiel seguidor de este sendero abierto, un camino que termina en un sentimiento de orgullo por haber encontrado mi lugar, dentro de este mundo cínico de periodistas, mi lugar como guerrero.

NOTAS FINALES: Entiendo al periodista que tras leer estas líneas trate de dignificar su profesión. A él: no existe la verdad absoluta pero sí la multiplicidad de opiniones. Este escrito pertenece a la segunda corriente.

12 Nov 2008

La presa

Escrito por: nogy el 12 Nov 2008 - URL Permanente

Atrapada en una finísima tela de araña, soy una pequeña mosca que agoniza a la espera de su depredador. Trato de romper el fino hilo que me retiene pero mis esfuerzos son inútiles. Con cada movimiento hago me enredo más. Miro en derredor, sé que en cualquier esquina está acechandome mi captor. Siénto pánico.
Desde hace varios minutos he dejado de ser dueño de mi propia vida, de mis actos y dependo absolutamente de la clemencia del arácnido. Pienso. La situación no es muy distinta en mi vida coidiana, siempre he dependido de alguien para mi existencia, siempre he sido presa, siempre he huido del depredador.

La tela de araña tiembla. Enloquezco. Una araña gigante se acerca con sus colmillos rebosantes de veneno. Me agito, me resisto desesperada entre gritos, sollozos y lamentos, soy su presa.

Lanzo patadas al aire para tratar de asustar a mi verdugo pero es inútil. Al elevar una de mis patas me doy cuenta de que algo ha cambiado: mis patas son robustas y mi addomen está surcado por preciosas líneas amarillas, !soy una avispa!

La araña lanza su mortal ataque, trata de morderme, sin embargo, he dejado de ser presa para ser depredador. Un impulso involuntario de mis músculos sacan de mi interior un venenoso aguijón que rápidamente ensarto en el corazón de mi presa. La araña cae desplomada sobre mi.

Mi fuerza ha aumentado, puedo morder la tela y romperla con facilidad. Me libero.
Me acerco a mi presa y comienzo a devorar su corazón. No volveré a ser presa...

04 Nov 2008

Hasta que la muerte nos separe

Escrito por: nogy el 04 Nov 2008 - URL Permanente

Mirando su rostro deformado ante el espejo, se afana en cubrir con maquillaje los moratones. Piensa en lo que ha hecho mal pero no llega a comprenderlo. Se siente culpable, pero no entiende muy bien el motivo. Mira con nervios el reloj, son la diez. La puerta suena y un escalofrío recorre su espalda, como un fino hilo electrificado. Quiere huir pero ya es demasiado tarde. Siente miedo. Pánico. Su cuerpo ya no responde, se ha orinado encima. Recuerda entonces aquel día en el que dijo, embargada de felicidad, “prometo amarte en la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte nos separe”.
Comienza a llorar desesperada, sabe que ese día ha llegado. Cae al suelo abatida.
Un grito frío, desgarrador y cruel se cuela en sus oídos. -¡Dónde coño te has metido!
Cierra los ojos, y una lágrima, escapando de sus pápados cae estallando en el suelo.

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Sobre este blog

Empatheia
David Nogales

Pasamos por el mundo con una visión rígida. Aprendemos muchas veces a través de opiniones ajenas no contrastadas. Hacemos imposible la vida a personas desconocidas. Somos esencialmente buenos pero prácticamente malos. Nunca es tarde para cambiar esa rutina. Aprendamos de las experiencias de los demás, no de sus opiniones. En este blog trataré de acercar vidas ajenas para facilitar el trabajo.

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