A la sexta + 1 va la vencida

30 Jun 2008

Escrito por: nogy el 30 Jun 2008 - URL Permanente

El fumador intermitente

Soy un enfermo. Fumo por la mañana, por la tarde, por la noche, mientras estoy en el baño, cuando salgo de él, antes de comer, después, acompañando un café, esperando a que alguien venga, mientras leo, cuando veo la tele, cuando escribo, en definitiva, soy un fumador y ejercito esta práctica cada vez que se presenta la oportunidad.

Me gustaría poder decir que emano aromas exóticos pero lo cierto es que mi ropa huele a humo. Sería magnífico presumir de aliento fresco pero exhalo vapores de cenicero usado. Me sentiría genial si cada mañana pudiera correr durante media hora sin cansarme pero necesito tomar aire en el camino de la habitación al cuarto de baño. ¡Qué emocionante! poder decir - mmmm como huele ese corderito asado-, sin embargo, mi olfato espera latente, sepultado bajo los humos del tabaco de fumo.

¿Por qué sigo fumando?, os preguntaréis; la respuesta la ofrezco en el primer parrafo del post (Arriba izquierda. Os doy unos segundos para que le echéis un ojo, mientras eschucháis el video de abajo)

No puedo dejar de fumar completamente porque la nicotina me tiene secuestrado y yo padezco el Síndrome de Estocolmo. Sin embargo, una vez más me he armado de valor para poder enfrentarme a este mal que me aflige.

Llevo llenando mis pulmones de alquitrán desde hace diez años, concretamente desde el verano de 1998, cuando el pavo de mis 17 años me convenció de que fumar era la mejor fórmula para ligotear en las discotecas. (Estúpido y entrañable pavo que me ha brindado tantos momentos agridulces). Al principio, fumaba poco pero mi hábito fue in crescendo hasta terminar con un cigarro en la boca cada media hora.

Todo aquel que me conoce desde hace algunos años ha podido vivenciar esos lapsos de tiempo en los que Nogy deja de fumar. Efectivamente, desde hace cinco años soy un fumador intermitente: fumo seis meses y otros seis dejo de fumar. Seguramente alguno pensará que eso es genial, pero para mi es un martillazo en la cabeza porque significa que todavía no he podido deja de fumar.

Se acabó, a la sexta va la vencida. De aquí en una semana me tiraré a las aguas de la abstinencia. Espero que mi ejemplo sirva a terceros y que entre todos podamos soplar el humo que se concentra sobre nuestras cabezas. Para alcanzar la meta, seguiré, en parte, los consejos de la guía de Psicología para enfrentarme a Philip Morris y a su humeante emporio.

Quedan 7 días para la liberación!!!

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