Comer bien, vivir mejor
Vino
PRIMERO QUE NADA:
Bajo ningún concepto, de ninguna forma y SIN EXCUSAS, un niño JAMÁS debe beber vino o cualquier otra bebida alcohólica, ni por estar en la mesa compartiendo comida con adultos que lo disfrutan, ni porque hace frío, ni porque el niño tiene cualquier tipo de proceso febril. Es más, si el niño se empeña en beber vino hay excelentes sustitutos como el mosto. Dar vino a un niño es una IRRESPONSABILIDAD que puede contribuir a enfermedades posteriores graves como el alcoholismo. El placer de acompañar la comida con vino es posterior a la niñez y la adolescencia.
Sigamos...
Historia
Podría decirse, sin mucho temor a equivocarse, que la historia del vino corre paralela a la historia de la humanidad. Es muy posible que para buscar el origen del vino haya que remontarse a los primeros cazadores - recolectores en África. El género vitis, que engloba a todas las vides domésticas, aparece en la era terciaria. En la región de Champagne se ha encontrado una cepa fósil, vitis sezanensis, con más de 50 millones de años. Entre formaciones terciarias, más de 40 variedades diferentes. En el Mar Negro, Oriente Próximo, Transcaucasia y Hungría se localizan unas grandes losas de piedra, talladas en forma de vasija, sobre las que se pisaba la uva (una canalización tallada al borde, para el fluir del mosto). En las proximidades de Damasco aparecen restos de una prensa de vino que se datan más allá de los 8.000 años. Por otra parte, la antropología deduce que los primeros homínidos conocían las bebidas fermentadas de frutos y también de maíz. Durante el Mesolítico, 9.000 años a. C., se desarrolla la agricultura en la zona denominada «Media luna fértil»; son las civilizaciones sumeria, babilonia, egipcia y asiria las que la hacen evolucionar, y estamos ahora en torno a los 3000 años a. C. Sin embargo, Mesopotamia fue la cuna del vino en la antigüedad. Según textos cuneiformes del Kish, los reyes sumerios importaban vino desde Irán. Siendo bebida por excelencia de reyes y mercaderes, se la considera sobre todo símbolo de fecundidad. Queda claro que la profusión de tablillas, papiros alrededor de tumbas egipcias demuestran que la cultura del vino emergió con las primeras civilizaciones. Descifrando los jeroglíficos se tropieza con un ideal descubrimiento, y es que fue en el delta del Nilo donde por primera vez se escribió la palabra Vino. Las escrituras jeroglíficas de la primera dinastía dejan constancia de términos como «prensa» y «uva». La expansión hacia oriente, India, debió iniciarse con la invasión de las tribus nómadas arias, sobre el 1500 a. C. Textos antiguos hablan de la fermentación de la drahska (viña, en sánscrito). Otros historiadores creen que fue mas tarde, con Alejandro Magno. A China, debió llegar desde Persia, y de allí, a Japón, hace más de 1.000 años. El pueblo fenicio fue quien, con su impulso comercial, utilizaría el vino como medio de trueque y como moneda, convirtiéndolo en bebida por excelencia y haciendo del mediterráneo la vía de comunicación para un extenso mercado. Los griegos heredan y prolongan la tradición egipcia. Humanizan a dioses y bebidas. Liberan al vino de la gran presión religiosa y culminan esta dimensión liberalizadora con las grandes fiestas dionisíacas. Es Dioniso quien rompe las reglas apolíneas, y enseña al hombre a elaborar vino. El filósofo Diógenes, quien se introducía en un tonel para realizar sus meditaciones, afirmaba: «El vino puede hacer héroes y galanes, pero nunca cresos». Con Roma, Dioniso se convierte en Baco, venerado como el dios de los mil nombres. La cuenca del Mediterráneo y las civilizaciones que se desarrollan a su sombra corren de forma paralela a la fabricación, comercio y deleite por esta bebida. El vino.
No existe una clara unanimidad sobre el lugar en el que comenzaron a realizarse los primeros cultivos de vid en España y quienes fueron los que introdujeron las técnicas de elaboración del vino. Diversas fuentes apuntan que los primeros viñedos se habrían asentado en el litoral sudoccidental andaluz constituyendo el punto de entrada y el lugar de las viñas más antiguas de España. Esta teoría parece ser la más probable, y está avalada por la presencia de los fenicios en la península hace alrededor de 3.000 años. Este pueblo comerciante fundó un puerto en el sudoeste al que llamaron Gadir (Cádiz, en la actualidad). Después se trasladó tierra adentro, creando otra ciudad llamada Xera (ahora Jerez), en cuyas montañas circundantes plantaron vides. El clima cálido de la zona favoreció la naturaleza fuerte y dulce de los vinos, lo que les permitía soportar muy bien los viajes. Este hecho, unido al espíritu comerciante de los fenicios, supuso que ya en el comienzo de la era cristiana, los vinos españoles se convirtieran en una de las mercancías más comunes en los intercambios comerciales del Mediterráneo y norte de África. Serían los romanos los que continuarían la producción de vinos en la península, para lo que incorporaron sus métodos particulares de elaboración. Entre ellos destaca la crianza en ánforas de barro situadas en estancias altas y soleadas, y cerca de chimeneas. Al parecer, los caldos obtenían así texturas, sabores y fragancias de frutas y flores e, incluso, ahumados muy apreciados. La necesidad de abastecer al vasto imperio y sus legiones contribuyó a intensificar el ya notable tráfico comercial que habían alcanzado los vinos españoles. El declive del Imperio Romano y la posterior invasión bárbara supuso un freno en el desarrollo de la viticultura en España. Las primeras hordas germánicas destruyeron muchas plantaciones de vid. Posteriormente, la llegada de los visigodos a la península contrarrestó la acción de los bárbaros. Mucho más civilizados que sus predecesores por el contacto con los romanos en las provincias limítrofes del Imperio, concedieron una gran importancia a la viticultura.
La llegada de los árabes en el siglo VIII no significó dificultades para el desarrollo de la vid y la elaboración del vino debido a la prohibición coránica de consumir bebidas fermentadas y alcohólicas. Todo lo contrario, el cultivo de la vid continuó e, incluso, se mejoró durante el periodo de dominación musulmana. La primera causa se encuentra en la propia uva como fruta y su zumo: no había motivos para prohibir su consumo ni tampoco el del mosto sin fermentar. Por lo tanto, no se podía impedir su cultivo, al menos para los no musulmanes. La segunda causa es la conocida permisividad de las dinastías árabes hacia los cristianos dominados, a los que permitieron continuar con el cultivo de sus viñedos y la elaboración del vino, sobre todo en los monasterios.
Sin embargo, no sería hasta después de la Reconquista por parte de los Reyes Católicos cuando se produciría el despegue definitivo de la vinicultura. Las comunidades religiosas y los monasterios que se fueron restableciendo jugaron un importante papel ya que serían los monjes y frailes los que más se afanaron en recuperar la tradición vinícola, por razones obvias.El vino era un elemento imprescindible para sus ritos religiosos, aunque no se conformaron con el necesario para su culto, sino que se encargaron también de abastecer sus bodegas para alegría de los lugareños y peregrinos. De este modo, las viñas comenzaron de nuevo a florecer alrededor de los monasterios y abadías para extenderse posteriormente a otros terrenos. A lo largo de los siglos siguientes el vino se convirtió en un alimento esencial en la dieta de la época, a lo que se unió la posibilidad de comercializarlo en lugares distintos a los de su producción. Este desarrollo de los flujos comerciales potenció el nacimiento de las distintas regiones vinícolas y se produjo así un considerable trasiego de municipios y regiones que se turnaron en el abastecimiento de vino a la Corte.
El siglo XIX es crucial en la industria vinícola española. Aunque tímidamente, comienzan a implantarse algunas reformas que tienen como objetivo la mejora de la calidad del vino y se implantan nuevas técnicas industriales de elaboración del vino que sustituyen a las tradicionales artesanales. Por otro lado, la desgraciada llegada de la filoxera al norte de Europa, que devastó progresivamente los viñedos a mediados de siglo, contribuyó a consolidar la vinicultura en España. Muchos vinateros franceses se establecieron al otro lado de los Pirineos como única forma para continuar con su medio de vida y trajeron consigo sus variedades de uva, maquinaria y métodos, entre los que destacaban la disposición de las cepas, el control de la fermentación o el sulfitado. Algunas de las plantaciones de Cabernet-Sauvignon y Merlot existentes en la actualidad en La Rioja y Ribera del Duero proceden de este tiempo. Sin embargo, a finales del siglo la plaga terminó afectando a la península. Afortunadamente, en aquel momento ya se conocía la solución para acabar con ella: injertar sobre patrón americano, inmune a la plaga, con lo que la recuperación de las viñas y su producción resultó menos traumática que otros países europeos.
Ya en el siglo XX, la industria vinícola tuvo que enfrentarse a dos nuevos desastres. La Guerra Civil condenó a la viña al abandono y cuando el enfrentamiento acabó, la II Guerra Mundial supuso la paralización del mercado europeo del vino. Ambos sucesos supusieron un nuevo y duro golpe para el sector, que sólo a partir de los años cincuenta empezó a recuperar la normalidad. Desde entonces, las reestructuraciones de viñedos y la renovación y modernización de los procedimientos de elaboración y bodegas han caracterizado la actuación de los viticultores y vinicultores españoles, hasta situar a los vinos de España en igualdad de condiciones competitivas que los foráneos, tanto en el mercado nacional como mundial.La transformación de la imagen y calidad de los vinos españoles durante el último cuarto del siglo XX ha sido notable. Un grupo de esforzados pioneros empezaron a introducir y aplicar las nuevas tecnologías vinícolas acordes con la modernización mundial del sector. Especialmente en los últimos años, una nueva generación de maestros vinícolas ha sabido unir tradición y calidad con innovación dando lugar a caldos únicos de calidad inigualable que están conquistando las mesas de más de medio mundo y, por supuesto, el mercado mundial.
D.O. y tipos de uva en España
Hoy día la riqueza y calidad de los caldos españoles es indiscutible. La cantidad de denominaciones de origen, y los llamados vinos de la tierra, el rigor en su calificación, tratamiento y envejecimiento, los diferentes tipos de uva, la modernización de las diferentes bodegas han contribuido a convertir a la amplia variedad de vinos españoles en un referente mundial capaz de codearse con las bodegas francesas de más rancio abolengo, y en un ejemplo de bodegas emergentes en todo el mundo, desde Chile hasta Sudáfrica.
Vino y salud
La importancia del vino en la gastronomía mediterránea es indiscutible. Por poner un ejemplo histórico, la comida romana del viajero por antonomasia era un cuenco de aceitunas, un trozo de queso, otro de pan y una copa de vino. Los beneficios de la ingesta moderada de vino para la salud son bien conocidos, tanto para el tracto intestinal como para la circulación, aportando antioxidantes al organismo. Existen estudios sobre la influencia beneficiosa de la ingesta moderada de vino en enfermedades como la Demencia Senil o el Alzheimer. Con esto no animo a nadie a beber alcohol, y dejo claro que aquellos que acompañamos las comidas con una copa de vino lo debemos hacer con la moderación que corresponde al uso de alcohol, aunque sea con la comida.
Cómo tomarlo

Para poder disfrutar de una botella de vino lo primero que hay que aprender es que la temperatura a la que se sirve podrá realzar el sabor del caldo y las viandas a las que acompañe, o arruinar por completo una comida. Es importante prestar atención a las indicaciones que suelen haber en las etiquetas de la botella al respecto. Normalmente, el momento en que se abre una botella de vino demuestra el tipo de reunión en el que se compartirá. Si estamos en una reunión más íntima, con nuestra pareja o con amigos cercanos, la botella suele abrirse mientras se está preparando la comida, como aperitivo preparatorio a la comida que vendrá después. Si es así sería bueno que el vino sea más afrutado, ligero y con menos consistencia que la botella que, previsiblemente se abrirá ya en la mesa. Aunque, sin duda, la mejor forma de disfrutar de una copa de vino es con la comida, si además esta se produce en buena compañía, departiendo con el resto de los comensales, se convierte en un verdadero manjar si logramos que sus propiedades de sabor, olor y textura acompañen a los platos que se sirven.
Existe una clasificación básica, y otra más específica, para saber que platos casan más con según que tipos de vinos. Pero, como en el caso del queso, estas clasificaciones siempre son orientativas. Por ejemplo, en la clasificación básica parece lógico acompañar las carnes rojas de un asado con un vino tinto de carácter, sin embargo, nada impide hacerlo con un vino blanco, un rosado e incluso un dulce, si entendemos que su sabor acompaña al plato y puede ser del gusto de los comensales. Hay un gran ejemplo en un plato de solomillo al eneldo acompañado por un malvasía seco, e incluso semidulce de Lanzarote. Si no han hecho la prueba no duden en lanzarse a la experiencia. Les puedo asegurar que repetirán, y además se llevarán una ovación de los comensales. Otro gran ejemplo podría ser un buen plato de ostras, si se prefiere, aliñadas simplemente con un chorrito de limón, acompañado de un Rioja, o un Rueda, o un navarro tinto joven - eso sí, si quieren hacer este tipo de pruebas con otros platos, primero háganlas en solitario y, si le sale bien, pase a usar la experiencia con mayor público-.
¿Cómo acertar con el vino? La respuesta es simple y sencilla, probando. Mi consejo es el siguiente: Si sabe que tiene una cena o un almuerzo con más comensales en casa y la ventaja de unos cuantos días de antelación, vaya a una gran superficie y tómese su tiempo en elegir un par de botellas. Lléveselas a casa y pruébelas con la comida. Elija con cuidado, el tipo de vino que sirva con la comida, como le digo más arriba, puede convertir una comida en todo un acontecimiento, o en una verdadera desgracia. Pero si se entera hoy al medio día de que esta noche tendrá que preparar la cena para más comensales, no lo dude, acuda a marcas conocidas que lo normal es que no le defrauden. Si piensa hacer pescado tenga en cuenta que tipo de salsa utilizará, si el pescado será hecho al horno, piensa hacer una bandeja de pescadito frito o hará un arroz. En el primer caso plantéese un blanco seco y carnoso, en el segundo caso la respuesta es el fino - aunque tenga en cuenta el tipo de pescado que va a hacer frito-, y en el tercero yo optaría por un semiseco, e incluso semidulce si además del pescado incluimos algo de marisco.Si piensa en hacer carne haga lo mismo, tenga en cuenta el tipo de plato y cómo lo cocinará.
Personalmente no suelo comprar vinos caros, aunque tengo algunos ligeramente más altos de precio - no mucho, no crean-, guardados para el caso que se me plantee la disyuntiva de no tener tiempo para hacer una prueba previa. Pero no es lo normal. Lo que suelo hacer es comprar un par de botellas de las que no tenga referencia. Eso sí, por defecto no compro botellas de vino en cuya etiqueta rece la leyenda "Product of Spain" o "Wine of Spain", no porque aparezca el Spain, hago lo mismo si viene con cualquiera en el que figure el nombre de otro país junto con el "Product of...", o "Wine of..." - les aconsejo que hagan lo mismo-. Tampoco compro ninguno en el que aparezca la leyenda Vino de mesa. Hoy día estos últimos, en comparación calidad - precio, no compensan frente a vinos con D.O. Jamás me gasto más dinero en las botellas del que tengo establecido como tope, todo lo contrario, siempre intento gastar menos, y normalmente lo consigo. Hay vinos estupendos y de gran calidad a precios muy asequibles.
Les puedo asegurar que existe un gran placer indescriptible en descubrir una pequeña joya embotellada, a precio asequible, y observar la cara de los comensales cuando se llevan la copa a la boca después de haber estado mirando la etiqueta de la botella con desconfianza. Recuerden, cuando les ocurra, dense prisa si piensan comprar unas cuantas botellas más para tenerlas en casa, porque al igual que nosotros hay otros muchos haciendo lo mismo, y no sería la primera, ni, por desgracia, será la última vez que compro una botella por la mañana, cogida de una estantería repleta de ellas, y, después de comer, me vuelvo a acercar para comprar unas cuantas más... y me encuentro con el trozo de estantería donde estaba el vino completamente esquilmado.
Si este mundo del vino llega a interesarles les aconsejo dos libros de cabecera:
El Larousse "Vinos de España" ->
Y el Atlas Ilustrado de los Vinos del Mundo ->
Bueno, todo esto, como entrante, no está mal. Si me lo permiten, más adelante me referiré a las formas de conservación del vino y los diferentes tipos.
Beban con moderación, es su responsabilidad.
Ôo-~
Sobre este blog
Comer bien, vivir mejor
santibenitez
Tenemos una de las más grandes, hermosa y rica cultura culinaria del mundo. Como país somos la mejor representación de la dieta mediterránea porque, culturalmente, en nuestra cocina se mezclan, como en ninguna parte, influencias de toda la cuenca del Mediterráneo.
Nuestro pan, nuestro queso, nuestro aceite de oliva, nuestros vinos, nuestras verduras, nuestros embutidos, nuestro jamón, al fin y al cabo, nuestra cocina... posiblemente sea la mejor embajadora española en el mundo. Pero, por desgracia, a nosotros, a los propios españoles, a veces, el ritmo de vida nos pone bastante cuesta arriba disfrutar de ella.
Este espacio nace para eso, para dar la oportunidad a aquellos que tenemos una vida ajetreada de disfrutar de ella, de comer bien y de ser, un poquito, más felices.
COMO USAR ESTE BLOG ->
He intentado que cualquier cosa que busques aquí, desde una receta sobre ensaladas o sobre pasta, hasta una referencia sobre vinos, sea asequible de la manera más rápida y cómoda posible. Para ello sólo tienes que usar las CATEGORÍAS. En ellas están agrupadas las recetas por bases. Es decir, verás que las ensaladas tienen su propia categoría, al igual que las pastas, el pescado, la carne... y así sucesivamente. También verás que hay unas categorías específicas, es decir, PAN, VINO, QUESO. En estas categorías me he permitido hacer un poco de historia sobre estos alimentos, e ir añadiendo referencias de toda España.
UN CONSEJO. Somos lo que comemos, así que antes de empezar a leer recetas te ruego que pierdas unos minutos leyendo la categoría DIETA SANA. Espero que te sirva como orientación a la hora de hacer de comer y de tomar decisiones a la hora de dar de comer a los tuyos. Verás que no cuesta nada porque no tiene nada de complicado.
Ah, y no se olviden de echar un vistazo a los enlaces que tienen en esta misma columna, un poco más abajo. Hay de todo como en botica. Si tienen algún enlace interesante, una receta estupenda, o simplemente quieren saludar, envíen un mail a santi.benitez@gmail.com
Espero que disfrutéis.
Un saludo.
Ôo-~
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