A ras de suelo

27 Sep 2008

Escrito por: josebal el 27 Sep 2008 - URL Permanente

Calle Mayor

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maripaz

maripaz dijo

En estos días lluviosos, en los que los recuerdos se agolpan y nos hacen añorar momentos vividos, me gusta sentarme el el balcon de mi casa con una taza de cafe caliente en las manos, intentando que ese calor traspase mi alma ahora fría.
Me gusta ver el paso de la gente e imajinar para cada uno una historia en la todo tiene un final feliz.
Imajinando que viene, el que me volverá a hacer reir, el que caletará de nuevo mi alma y mi corazón... para el van estas palabras.............

Y déjame decirte...
que todo momento contigo es poco,
que me aferro a las horas intentando detenerlas,
y ellas vuelan, dejando vacías mis manos...

Y déjame decirte...
que cada caricia tuya es un momento mágico,
que se estremece mi cuerpo solo con sentirte cerca,
que no puedo olvidar cada segundo en que me tocas...

Y déjame decirte...
que soy adicta a la miel de tus labios,
vicio maldito que invade a cada instante mis pensamientos,
humedece cada parte de mi con tus besos...

Y déjame decirte....
que eres mi primer pensamiento cada mañana,
que cada noche tú eres mi sueño recurrente,
y durante el día, eres mi motivo para vivir...

Y déjame decirte...
que en mi soledad yo recuerdo tus manos,
imaginando su enlace con las mias,
¡nudo de amor, atate muy fuerte....!
que no se deshaga en la vida...

Y déjame decirte...
que no se si es amor esto que siento,
pero cierro los ojos, y veo tu rostro,
y cada segundo contiene tu nombre...

Y dejame decirte...
que cuando tu corazón escuche estas palabras,
se agitará nervioso, se moverá intranquilo,
mientras en silencio pensará...
"déjame que sea yo quien te diga...

Una fotografía esplendida Josebal

Karla_Murcia

Karla_Murcia dijo

Más o menos extraña
la vida fue pasando tibiamente
por tu cuerpo y el mío.

Oigo la lluvia fría amontonarse
sobre las uralitas
y la noche me atrapa
en el sudor eterno de su tranquilidad.
Tal vez
debiera despertarte, hacerte compartir
este presentimiento
de lejana belleza
con el que me confundo apenas un instante
para volver a ti
que te abandonas
a la hermosa presencia
de tu respiración.

Pasan lentos los coches.
Oigo también
tu corazón lejano
pasar de madrugada entre la lluvia
y me asusta la sombra
de tanta intimidad.

Es tarde.
Uno escribe su vida en un poema,
analiza el amor
y se acostumbra
a seguir como está, junto a tu cuerpo
que quizá me recuerde todavía
desnudo entre las sábanas,

o las noches de lluvia nos confirman
que la vida, posiblemente hermosa,
no siempre es un asunto disponible
y que a veces resulta incluso mucha,
temible como ahora,
mientras que tengo miedo de besarte al azar.

Lo sé. Hemos sido extranjeros
hablándonos por señas demasiado cercanas,
ansiosos en las calles
de una nueva ciudad,
esperando tal vez que nos fotografíen
delante de este amor y de sus cicatrices,
eso que confundimos con nuestros sentimientos
o acaso
-en noches de locura-
con una sensación de humedad en los ojos.

Pero en pocas palabras se resumen
casi todos los días,
sus sílabas contadas en mis versos
y la felicidad.
Tibiamente los años
nos descubren
que nada existe ya sin tu sudor y el mío,
que somos todavía demasiado solemnes
cuando nos sorprendemos
temblando de pasión,
llenos de instinto mal disimulado.

Por eso, mientras llueve,
agradezco tu cuerpo entre las sábanas
y esta pasión desierta
de acariciar tus muslos,
más o menos extraños
y hermosos como un sueño
que acaba de llegar.

He paseado por esa calle, pero no la he visto con tus ojos. Más ahora que veo tu fotografía, de alguna manera la siento mía. Quizás he pasado paseando por ella sin darme cuenta que .....preciosa imagen

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