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Violetaberna dijo
Se me esfumaba el aliento, se confundía con tu brisa, con el suave silbar de tus labios, se perdía el hálito de deseo que habías acurrucado en mi cuello, y corrí tras de ti.
Se atropellaban los dedos en mi pelo, y se perdía la respuesta en los enredos, se desgranaban las ansias, revoloteaban a mi alrededor como si un imán las tuviera presas, y las disfrutaba.
Se deslizaban tus labios por mi piel, florecían mieles en mis pechos, y mi entrega se reflejaba en tus ojos, tu deseo se tornaba especia picante en mis piernas, auguraba eléctricas descargas, avenidas de serpenteantes susurros, y me volqué al abismo llevándote prendido y alborozado.
Se adelantaron mis palabras, para que no pudieras apartarlas, buscando velos con los que cubrirlas, tus pretextos me incitaban a llevarte de ronda por mi cuerpo, y el aliento fresco de mi boca fresca, perfumaba el alba.
Se evidenciaba incluso que tu lugar profundo me acogía desbocado, en vena herido, amilanando entregas, desfallecido achicando salivas, atesorando besos, y en un instante de cordura vaporicé mi aliento, y me licué en tu cuerpo.
http://www.librodearena.com/violetaberna
Karla-Murcia dijo
Es el autorretrato más conocido de Leonardo y que revela que se

trata de la misma persona. Los resultados de una investigación
fueron publicados en el Scientific American y se
encuentran hoy al alcance de nuestro ordenador utilizando
un programa de tratamiento de imágenes y un
transformador o morphing. Basta con invertir la imagen
de Leonardo, ajustar el tamaño de ambos cuadros y aplicar
la transferencia para ver el sorprendente efecto. Se
trata de dos imágenes que se funden perfectamente con
un predominio claro de los rasgos varoniles tal como se
desprende del análisis de la frente, la inserción del pelo,
los pómulos y el arco superciliar y que delatan que la
imagen definitiva de la Gioconda debió ser ultimada por
Leonardo mirándose en un espejo en los últimos años de
su vida.
Esta teoría también permitiría explicar las razones por
las que el cuadro acompañó a Leonardo da Vinci hasta
su muerte, ya que al ocultarse tras el retrato de una
mujer, deseaba intencionalmente que la posteridad descifrara
su auténtica condición sexual, lo cual no pudo
hacer de forma explícita ante los ojos de sus coetáneos.
Sea quien sea la Gioconda, vale la pena recordar las
palabras de Marcel Brion para quien este cuadro representa
" …toda la humanidad y todo lo que sobrevuela la
humanidad: una de las expresiones de lo divino en sí,
prodigiosamente conmovedora, porque no niega nada
de lo que es la carne, pero al mismo tiempo es toda espíritu…".
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